Copito de Nieve
Érase una vez un niño llamado
Carlitos que vivía en un pueblo de montaña. Una mañana cuando Carlitos se
levantó corrió hasta la ventana de su habitación y vio que estaba nevando,
desde allí vio a los niños del barrio jugar con la nieve que estaba cayendo muy
lentamente.
Carlitos: -Mamá, vamos fuera, me
prometiste que iríamos a jugar hoy.
Mamá: -Carlitos, papá está a punto
de llegar y Susanita está llorando. Cuando llegue papá saldrás con él a jugar.
Carlitos se quedó entristecido
sentado frente a la ventana de su habitación, observando a los niños disfrutar
con la nieve haciendo un gigante muñeco de nieve con una enorme nariz de
zanahoria y unos pequeñitos ojos de patatas.
Fue entonces cuando Carlitos
vio que un coche oscuro se paró durante
un instante, abrió la puerta y salió del coche un pequeño cachorrito que se
quedó tiritando y mirándole mientras el coche se alejaba despacio. Un segundo
más tarde, los niños que estaban jugando en la calle le comenzaron a tirar
bolas de nieve al pequeño animal, por lo que el pequeño cachorrito empezó a
gemir asustado sin saber qué hacer.
Carlitos no se había dado cuenta de
que su papá había llegado del trabajo y que le estaba esperando en el salón
para jugar con él y con su hermana Susanita.
Papá: -Carlitos, vamos a jugar fuera
con los demás niños.
Fue entonces cuando Carlitos le
explicó a su padre lo que había visto, y su papá le explicó que el dueño del
perrito lo había abandonado, ya que no podía hacerse cargo de cuidarle.
A Carlitos se le enrojecieron los
ojos al escuchar lo que su padre le estaba contando y pensó que quizás ellos
podían acoger al cachorrito en casa.
Carlitos: -Papá, ese perrito está
solo y tiene mucho frio, ¿nos lo podemos quedar?
Su papá aceptó su propuesta, salió a
la calle y cogió al pobre cachorrito indefenso en sus brazos y lo llevó dentro
de casa.
Cuando el padre de Carlitos entró en
casa, el niño corrió hacia él y abrazó al cachorrito. Más tarde comenzó a jugar
con él y con Susanita. En aquel momento el niño olvidó la idea de salir a la
calle a jugar con la nieve y prefirió cuidar y mimar a su nuevo amiguito al que
llamó Copito de Nieve.
Y, colorín colorete, por la chimenea sale un cohete.

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