lunes, 21 de mayo de 2012


Copito de Nieve

Érase una vez un niño llamado Carlitos que vivía en un pueblo de montaña. Una mañana cuando Carlitos se levantó corrió hasta la ventana de su habitación y vio que estaba nevando, desde allí vio a los niños del barrio jugar con la nieve que estaba cayendo muy lentamente.

Carlitos: -Mamá, vamos fuera, me prometiste que iríamos a jugar hoy.

Mamá: -Carlitos, papá está a punto de llegar y Susanita está llorando. Cuando llegue papá saldrás con él a jugar.

Carlitos se quedó entristecido sentado frente a la ventana de su habitación, observando a los niños disfrutar con la nieve haciendo un gigante muñeco de nieve con una enorme nariz de zanahoria y unos pequeñitos ojos de patatas.

Fue entonces cuando Carlitos vio  que un coche oscuro se paró durante un instante, abrió la puerta y salió del coche un pequeño cachorrito que se quedó tiritando y mirándole mientras el coche se alejaba despacio. Un segundo más tarde, los niños que estaban jugando en la calle le comenzaron a tirar bolas de nieve al pequeño animal, por lo que el pequeño cachorrito empezó a gemir asustado sin saber qué hacer.

Carlitos no se había dado cuenta de que su papá había llegado del trabajo y que le estaba esperando en el salón para jugar con él y con su hermana Susanita.

Papá: -Carlitos, vamos a jugar fuera con los demás niños.

Fue entonces cuando Carlitos le explicó a su padre lo que había visto, y su papá le explicó que el dueño del perrito lo había abandonado, ya que no podía hacerse cargo de cuidarle.

A Carlitos se le enrojecieron los ojos al escuchar lo que su padre le estaba contando y pensó que quizás ellos podían acoger al cachorrito en casa.

Carlitos: -Papá, ese perrito está solo y tiene mucho frio, ¿nos lo podemos quedar?

Su papá aceptó su propuesta, salió a la calle y cogió al pobre cachorrito indefenso en sus brazos y lo llevó dentro de casa.

Cuando el padre de Carlitos entró en casa, el niño corrió hacia él y abrazó al cachorrito. Más tarde comenzó a jugar con él y con Susanita. En aquel momento el niño olvidó la idea de salir a la calle a jugar con la nieve y prefirió cuidar y mimar a su nuevo amiguito al que llamó Copito de Nieve.

Y, colorín  colorete, por la chimenea sale un cohete.


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